De repente Brasil desnudo a España. La dejo sola, frágil, vulnerable, casi humana. Humilló futbolísticamente a la generación más importante del fútbol hispano en noventa minutos y en el emblemático Estadio Maracaná de Río de Janeiro. La escuadra de Felipe Scolari recuperó cuerpo, solidez, también intensidad y aquella rebeldía aportada por el desparpajo de un Neymar incontrolable. No son pocos argumentos para ilusionarse con lo que vendrá dentro de exactamente un año. La Copa de Confederaciones, reprochada por una parte importante de la sociedad, sirvió como la poción mágica que modificó el ecepticismo en ilusión, el desencanto en esperanza, ese fútbol siempre reparador para el hombre común.
Una final es un mundo aparte. El evidente cruce de favoritos suponía un encuentro mucho má parejo, cada uno con un estilo bien definido, pugnando por imponerse y quedarse con la gloria. Sin embargo, los anfitriones jamás le dieron chance a su rival. El ambiente, ese monstruo que condiciona para bien o para mal, actuó como un combustible más para ese grupo de futbolistas vestidos de amarillo quienes saltaron al césped con la enérgica convicción de ahogar, apretar y desactivar al mejor de todos. Un golpe de efecto con la velocidad de un rayo los puso por encima en el marcador casi desde el vestuario. Ese gol de Fred, puñal para la defensa española, potenció el contexto de un partido desigual. Mientras los especialistas Luiz Gustavo y Paulinho se encargaban de la dupla Xavi-Iniesta, Neymar trastornaba al pobre Arbeloa, víctima predilecta del nuevo crack del Barcelona. Su torneo ha sido intachable, los críticos tuvieron que cerrar la boca y los fanáticos se frotaron las manos por tener razón. En todo caso, como le sucedió a Messi, el ex-Santos necesitó de un rendimiento como este en la selección para confirmar su ingreso al paraíso de los elegidos. Y la varita volvió a tocarlo: corrida fugaz, descarga con Oscar, lectura de la posición y el espacio, zurdazo imposible para Casillas. El balón arriba, al cielo del arco, el cielo que acaba de tocar con sus manos para no dejar margen alguno de su valía.
Después el segundo de Fred para aniquilar. Pegar en los momentos justos fue clave para serenar la cabeza, revolucionar el espíritu y caminar sin sobresaltos hacia la consagración.
España no reaccionó. El equipo fue forzado a un escenario antinatural para el fútbol que pregona. La tenencia fue baja, la recuperación nula y el desequilibrio escaso. Pocas veces se vio al conjunto de Del Bosque tan sometido y sin posibilidades. Sin negociar el estilo, quedó arrodillado ante su oponente, sin respuestas frente a la energía del mediocampo local. Ni el ingreso de Navas ( fue clave ante Italia) alteró la realidad. Tampoco la aparición de Villa por el apático Niño Torres. El Campeón del Mundo vencido desde lo futbolístico y desde estado de ánimo cayó sin atenuantes: tres goles en contra, un penal desperdiciado y la expulsión de un referente. Una afrenta para el espíritu competitivo de un grupo de hombres que buscarán revancha inmediata para poder limpiar la imagen dejada en el respetadísimo Maracaná, aunque convengamos que ya han demostrado demasiado como para sugerir el final de una Era.
Por último, una referencia para Felipao. Su equipo no se parece en nada a los que derrochaban juego. Ni por asomo, esta versión se condice con el pasado glorioso del fútbol- espectáculo tan respetado y admirado por todos. Sin embargo, le dio identidad, estilo propio, un estilo rocoso, agresivo y por momentos cercano al golpe sistemático. Puede que estas sean hoy virtudes y mañana defectos según los resultados obtenidos pero ya todos conocemos a que juega Brasil. Ademas, tuvo la virtud de un entrenador de experiencia:le entregó las llaves del seleccionado a Neymar, lo elevó al status de referente ( le dio la camiseta número 10) y no le colocó en el camino a ningún nombre pesado que pueda ensombrecerlo. Lo transformó en el conductor de la Furia Amarilla para decirle al planeta fútbol que Brasil había regresado para quedarse. En un año veremos si tenía razón.
Pasión por saber y contar
Nada más genuino que la posibilidad de expresarse. Nada más natural que el uso de la palabra para contarle al mundo que nos pasa. Aquellos que vivimos de la comunicación y nos valemos de ella para enriquecernos intelectualmente, necesitamos muchas veces frenar los hechos para analizarlos. Esa es la apuesta de este espacio, aunque referirse a fútbol sea trillado o banal, a veces sirve como pretexto para encontrar otra cosa quizás más profunda.El desafío es hacerlo entre todos. En un ida y vuelta que permita detenerse un segundo a pensar intentando un cambio de frente para sentirnos más completos.
domingo, 30 de junio de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
El fútbol también es un estado de animo
El mundo del futbol esta sorprendido. El modelo de perfección, la referencia de eficacia y belleza esta en crisis. Efectivamente, las ultimas producciones del Barcelona, ante Milán por Champions League y los duelos contra Real Madrid por Liga y Copa del Rey desnudaron debilidades impropias de una generación acostumbrada al éxito crónico. Para un deporte tan fluctuante y ávido de resultados muchas veces obtenidos por encima de las formas, la regularidad mostrada por los blaugranas era toda una sorpresa teniendo en cuenta la vigencia de un apetito en apariencia saciado por los trofeos levantados. Estos jugadores mantenían las ganas de superar lo conseguido desafiando las reglas contemporáneas y burlándose de aquellos que esperaban una caida abrupta motivada por la pereza que entrega tanta gloria.Sin embargo, este momento genera varios interrogantes. La prensa especializada se pregunta si la ausencia de un entrenador puede ocasionar semejante catástrofe o si aquel concepto de autogestión era simplemente un recurso marketinero para minimizar la figura de un director tecnico( cuantas veces se ha leído o escuchado la frase 'al Barça lo dirige cualquiera'). Como sea, algunos imponderables de la vida, no del futbol, debilitaron el estado de animo de un plantel integrado primero, por personas de carne y hueso, y segundo por profesionales idealizados por el afuera. La enfermedad de Eric Abidal, la salida inesperada de un vacío Guardiola y el cáncer rebelde de Tito Vilanova armaron un combo demasiado grande de soportar por mas que el carácter intente evadirlo. Mas alla de llevar varios puntos de ventaja a su escolta en el certamen domestico, este Barcelona sucumbió mansamente a la jaula de los italianos y fue superado sin atenuantes por el ingenio de Mourinho y sus jugadores. La conducción en esos encuentros fue de Roura, heredero de esta realidad y un artesano poco eficaz para contrarrestarla. No son pocos los que apuntan a esa aparente debilidad el origen de todos los males, desconociendo lo que en líneas anteriores fue descripto. Seguramente, su trabajo sea solo de monitorear la intensidad de la tormenta sin poseer facultades para cambiarla ni la veña para hacerlo sabiendo que las formaciones, las variantes de futbolistas durante los partidos y hasta la táctica son elegidas por Tito desde Nueva York vía mensaje de texto. Esta anomalía influye en la mente de los verdaderos protagonistas acostumbrados a una voz que les diga que hacer en determinados momentos situación por demás convencional. Ningún equipo, por mas que se sienta autosuficiente, puede prescindir de la figura de su líder, aunque tenga entre sus filas al mejor jugador del Mundo.
martes, 19 de junio de 2012
El desorden ordenado
La libre asociación, la circulación del balón, la búsqueda de los espacios, la coberturas altas, la gambeta y el talento individual pueden desarrollarse dentro de un contexto de orden. La rebeldía puede educarse con el convencimiento del sistema. Dicho así parece algo abstracto y hasta arrogante, pensar en lograrlo es la osadía más grande de cualquier conductor, la idea más cercana a la perfección futbolística. Sin embargo, tanto el Barcelona de Guardiola como la Selección Española de Vicente Del Bosque han demostrado en el último tiempo que algo de eso es posible, posible sin estridencias ni falsa modestia. Moverse sin desordenarse, sorprender sin histerias y ganar son algunos de los atributos de dos equipos nutridos por protagonistas que muchas veces se repiten ahorrando tiempo de discursos. Probablemente ambos entrenadores cuenten con la generación de jugadores más importante de la historia peninsular con el agregado, en el caso de los Catalanes, del ingenio de Lionel Messi, plus de calidad y determinación evidente. Pero descansar en la materia prima sin jerarquizarla, no sólo marcaría un acto de imperdonable pereza sino la falta del aprovechamiento integral de la misma. Por eso, cada uno de los cuatro ciclos del admirado Barca ha tenido un sello particular, nacido del mismo ADN pero optimizado para retroalimentar a sus piezas e impedirles descansar en el lecho de la gloria. Todos contaron con esa marca de un desorden ordenado, esa impronta de un plan claro pero a la vez,necesitado de la creatividad individual. Dani Alves, Busquets, Xavi, Iniesta y sobre todo Messi manejan los conceptos del juego como pocos, como si observaran los desplazamientos sentados en la butaca más alta del estadio y eligieran con una visión única donde colocar el balón sin errores. Ese método tiene detrás una red de contención, un plan establecido por el entrenador que de manera premeditada decide en la movilidad casi obsesiva descontrolar al rival para sacarle un espacio y aniquilarlo.Juntan gente en un lugar, distraen y luego lastiman por el lado opuesto casi como burlándose de un niño que casi nunca puede saborear el dulce. A todo esto le agregan una envidiable dosis de paciencia y una notable agresividad para recuperar el balón.
Los Campeones del Mundo, en la presente Eurocopa, debieron superar al escollo más duro de los últimos tiempos. Por la tercera jornada del grupo, La Furia Roja se cruzó con Croacia en Gdansk, Polonia. Con una renta de cuatro puntos sobre seis posibles, el también campeón europeo necesitaba ganar para sólo depender de si mismo. El partido se presentó granítico desde el primer momento, con un rival abroquelado, rudo y concentrado en neutralizar. Era el escenario esperable, pocos equipos suelen jugarle mano a mano. Un primer tiempo cerrado, de pocas opciones no enloqueció a los favoritos, el toque, la circulación, aquello descripto en los párrafos iniciales apareció en el repertorio aunque con poca efectividad y nula profundidad. En el complemento, los de Bilic animaron su estrategia dotándola de agresividad y transiciones rápidas. Allí emergió la figura de Casillas para evitar una catástrofe dentro de un contexto de riesgo lógico. Del Bosque sacó a Torres y puso a Navas para estirar por afuera. Sin referencia para los defensores ajenos, colocó a Cesc por Silva, sabía, a pesar de la adversidad, que el estilo no se negocia ni se discute y que tocar, tocar y tocar le daría lo buscado. Sin un rasgo de desesperación y con un pletórico Iniesta encontró la jugada: el pase de Fabregas al oriundo de Albacete para el gol de Navas. Historia definida cerca del pitazo final y premio a un grupo de fanáticos del toque y la rotación que no apelaron al pelotazo sistemático como recurso defendiendo una idea que sienten sin pruritos.
lunes, 4 de junio de 2012
El combustible de mi alegría
Hoy 4 de junio he decidido retomar este espacio. Por falta de tiempo y de inspiración dejé la hoja en blanco, la deje sin caracteres, para entregarme a la facilidad e inmediatez de las redes sociales. Un puñado de letras en espacio acotado saciaron mis ganas de contar cuando de repente entendí que ese nicho sabía a poco. No es que tenga algo valioso para compartir, o sí, uno nunca sabe...es que dentro de muy poco mi vida cambiará para siempre. Desde chico supe que mi amor por el deporte y en especial por el fútbol me abrirían algunas puertas. En el medio me topé con el periodismo, un club sin fecha de vencimiento. Todo ha fluido para que, con el paso del tiempo, se puedan unir las piezas dentro de un contexto más favorable de lo imaginado. De eso, no hay dudas, que algo supere tus sueños o los confirme es tan valioso como un tesoro, o mejor dicho es el verdadero tesoro, sin valor de mercado( ni oficial ni paralelo).
Hace unos días llegó la confirmación más esperada. 'Vas a cubrir los Juegos Olímpicos', me dijeron sin más detalles ni explicaciones. Un mega evento no se discute demasiado, es tocar el cielo con las manos aunque mi especialidad sea otra. Es dar y entregar prestigio, ser testigo de posibles proezas, de records, de medallas merecidas, de frustaciones...de todo eso junto. Para un comunicador, es el desafío de no fallarle a quienes consumen tu producto, lo mastican y dan ese veredicto tantas veces impiadoso. Es someterse al juicio público y con el agravante de no ser un reconocido todoterreno, como lo son algunos colegas de afamada capacidad.
Como es sabido, la máxima cita del deporte mundial es en Londres, la ciudad más bella del planeta, según quien escribe estas líneas. Viajar a Europa siempre es un privilegio, rodearte de historia, de sabiduría y en estos tiempos de crisis, palabrita muy conocida por todos de este lado del océano. Sin embargo, el combustible de mi alegría lo excede todo. Son los Juegos, la meta de hacerlo bien, pero más que nada la posibilidad de conocerte. Una gran parte de mi ser ansía adelantar los meses para sólo llegar al instante de ver tus ojos, esos ojos que muchos dicen son iguales a los míos. La cabeza esta cerca del Támesis, el corazón cerca de ese momento. Mi padre vive en Madrid, nunca nos vimos cara a cara pero nos sentimos cerca. No vale la pena extenderme en las razones, la vida ya ha compensado con creces su ausencia, un desamor nos separó y una aparente protección materna hizo el resto. Ya no hay rencores, sabe Dios cuando era el mejor momento para el abrazo y la charla reparadora de heridas.
Aquellos que pensaron en mí para dicha cobertura jamás sabrán el real significado de este viaje. Ellos ayudaron con su criterio a encontrar las piezas de mi puzzle interno, esa imagen que aun no tiene rostro definido, podrá completarse. Simplemente gracias.
Hace unos días llegó la confirmación más esperada. 'Vas a cubrir los Juegos Olímpicos', me dijeron sin más detalles ni explicaciones. Un mega evento no se discute demasiado, es tocar el cielo con las manos aunque mi especialidad sea otra. Es dar y entregar prestigio, ser testigo de posibles proezas, de records, de medallas merecidas, de frustaciones...de todo eso junto. Para un comunicador, es el desafío de no fallarle a quienes consumen tu producto, lo mastican y dan ese veredicto tantas veces impiadoso. Es someterse al juicio público y con el agravante de no ser un reconocido todoterreno, como lo son algunos colegas de afamada capacidad.
Como es sabido, la máxima cita del deporte mundial es en Londres, la ciudad más bella del planeta, según quien escribe estas líneas. Viajar a Europa siempre es un privilegio, rodearte de historia, de sabiduría y en estos tiempos de crisis, palabrita muy conocida por todos de este lado del océano. Sin embargo, el combustible de mi alegría lo excede todo. Son los Juegos, la meta de hacerlo bien, pero más que nada la posibilidad de conocerte. Una gran parte de mi ser ansía adelantar los meses para sólo llegar al instante de ver tus ojos, esos ojos que muchos dicen son iguales a los míos. La cabeza esta cerca del Támesis, el corazón cerca de ese momento. Mi padre vive en Madrid, nunca nos vimos cara a cara pero nos sentimos cerca. No vale la pena extenderme en las razones, la vida ya ha compensado con creces su ausencia, un desamor nos separó y una aparente protección materna hizo el resto. Ya no hay rencores, sabe Dios cuando era el mejor momento para el abrazo y la charla reparadora de heridas.
Aquellos que pensaron en mí para dicha cobertura jamás sabrán el real significado de este viaje. Ellos ayudaron con su criterio a encontrar las piezas de mi puzzle interno, esa imagen que aun no tiene rostro definido, podrá completarse. Simplemente gracias.
domingo, 3 de julio de 2011
Alta dosis de argentinidad
El debut del Seleccionado Argentino de Fùtbol en la Copa Amèrica dejò varias secuelas. El empate 1 a 1 ante el disciplinado equipo de Bolivia decepcionò a todos aquellos que en la previa hablaban de una goleada històrica. Los jugadores de Sergio Batista no supieron como neutralizar la presiòn exhibida por el rival hacia los receptores. Una movilidad desordenada que,por momentos, provocò una anarquìa que dañò lo colectivo. Los albicelestes aferrados a la posesiòn del balòn sin peso en los metros finales del campo, encontraron una mìnima respuesta en la calidad/potencia de Sergio Agûero, culpable de un gol que aminorò el fuego y calmò un poco las aguas. En ese contexto, la crìtica màs grande se la llevò Lionel Messi. El Mejor Jugador del Mundo encuentra en el pùblico de su paìs al verdugo màs cruel. "En el Barcelona le salen todas y aca es un desastre", repiten a coro sintièndose traicionados por el ìdolo. El cuerpo tècnico nacional elevò la vara pretendiendo copiar el estilo Culè con intèrpretes completamente distintos. El funcionamiento podrà ser emulado pero la caracterìstica de las piezas tiene directa relaciòn con el producto final. Esa comparaciòn recurrente no colabora cuando se da un paso en falso y todas las miradas recaen sobre la Pulga, envidiado y admirado por igual. Argentina, paìs de divàn, se permite juzgar las ganas del crack con una crueldad absoluta. Vestido de celeste y blanco, Lio es màs mortal que siendo blaugrana ponièndose a merced de los exististas del resultado. Una alta dosis de argentinidad desacostumbrada para èl. En Catalunya lo elevan a condiciòn de Dios, por aquì su presencia està en constante anàlisis y bajo la lupa màs grande. Quizàs sea cierto que se debe una gran actuaciòn en el combinado nacional. Tambièn es verdad que en La Plata no jugò bien(para mì solo en el segundo tiempo), pero dejemos un portòn abierto ya que en cualquier momento el Genio frota la làmpara y deja a sus detractores con la boca abierta porque, en definitiva, el fùtbol es el ùnico espacio capaz de ofrecer revancha permanente
miércoles, 22 de junio de 2011
River:el virus está en la raíz
Ese manojo de nervios vestido con una Banda Roja cayó ante Belgrano en el primer duelo de la reválida del Fútbol Argentino. Ese 2 a 0 en contra iniciado por un penal bien pateado consecuencia de una mano grosera del paraguayo Adalberto Román dentro del área y seguido por otro yerro en un balón detenido dejaron a River Plate al borde del abismo. En realidad, cerca del abismo siempre estuvo aunque ahora se sostiene con dos dedos de una mano. Es doloroso ver tanta grandeza de antaño evaporarse dentro de un campo de juego por aquellos manejos poco claros en los escritorios. Un club fundido, una mezcla explosiva de dirigentes incapaces y sospechados traen como resultado un presente impensado. Tranquilamente River podría jugar en la segunda categoría sin que se le caigan esos anillos de bijouterie que aún posse. La vergüenza deportiva es un velo que rápidamente se puede sacar si se arma un plantel competitivo y se elige un conductor que conozca el paño. Pero, el virus esta en las raíces del árbol. Los Millonarios(sólo le queda el apodo) siempre gozaron del paraguas del poder para moverse a gusto. Hizo y deshizo a placer sin rendir cuentas a nadie; total paga el que viene atrás o vamos a golpear la puerta de costumbre. Así como a un adicto no se lo recupera mandándolo a la casa con la panza llena, la dirigencia se autoengañaba con el caramelo de ocasión sin ver el problema de fondo. Corrijo, sin QUERER ver el problema de fondo. Este carrusel corrosivo le quitó de a poco el brillo y de golpe se encontró en un pozo y sin salida. El primer manotazo de ahogado fue llamar a un caudillo de mil batallas:¨cómo se va a equivocar éste si conoce los pasillos del Monumental como nadie", dijeron todos convencidos. Y éste se equivocó. Un poco por soberbia, otro poco por ineficacia y otro tanto por herencia, el Gran Capitán está a punto de quedar en los libros negros de la institución por mandar a River a la B. Esta bien que los jugadores son los que resuelven los partidos y en este aspecto las calidades no abundan. Una voz de mando cercana a los 40 años, un referente defensivo que pasó más tiempo luchando en categorías menores que en la elite, un arquero de selección pero falible y un faro fútbolistico de apenas 20 abriles. De eso esta hecho este equipo, los demás acompañan como pueden y cada tanto aportan lo suyo. En rigor hacen lo que pueden. En la banca, primero contrataron a un purista de la estética que cabe en la historia millonaria por estilo y gusto, pero que seguramente hubiera tenido más éxito en otro momento. Después se le otorgó el mando a un entrenador de la casa(también jugó en Boca) permeable a las sugerencias presidencialistas y con elecciones, al menos discutibles, como sucediera con el caso Buonanotte. Este panorama empujó a la actualidad. Un descenso es una mancha gigante aunque no es una deshonra. Simplemente porque el fútbol siempre da revancha. Lo que sí se deben mejorar son los cimientos para una refundación institucional urgente. Si esto no sucede, es posible que se tropiece dos veces con la misma piedra.
lunes, 20 de junio de 2011
Messi: futbolista-influencia
La frialdad con la que Lionel Messi se sacaba de encima a sus oponentes y la sensación de encontrarse con un jugador maduro y desequilibrante justificaron las dos horas invertidas en el Estadio Monumental para despedir al seleccionado argentino antes de la Copa América.Era poco motivante para el público local saber que el rival era Albania, peor aún, Albania sin jugadores importantes y con nulos antecedentes deportivos. La empresa que organiza los amistosos nacionales puso a los europeos en la última estación previo al comienzo del certamen mencionado para generar una sensación de confianza a un equipo que tiene la misión de cortar la racha negativa de tantos años sin vueltas olímpicas. Este argumento parece poco sólido para justificar tamaña elección, pero una vez consumado el hecho había que saltar al campo y mostrar, al menos por un rato, las armas con las cuales Sergio Batista intentará conquistar el título continental.Pues bien ya en la confección del equipo, el entrenador puso en cancha aquellas piezas que seguramente inaugurarán la competencia el 1 de julio,salvo Esteban Cambiasso, contracturado, reemplazado por una de las debilidades del entrenador como es Lucas Biglia. Entre ellos, por supuesto, se encuentra Messi.Ese plus que tienen los albicelestes para un salto de calidad que se hace desear. Para él,no existen oponentes débiles, no importan las circunstancias del evento, tampoco la calidez del entorno ni el contexto, solo importa jugar. Tan simple como eso.Esta versión mejorada y moldeada por un sistema perfecto llamado Barcelona y educada por un entrenador inteligente como Guardiola, le entrega al combinado nacional un jugador cada vez más completo. Sin perder el romance con el balón ni la responsabilidad del caso, la Pulga se ha convertido en ese futbolista-influencia: todo lo que hace sale bien,tiene un fin claro para sus compañeros y de los balones jugados en un altísimo porcentaje el destino es el correcto. Cada vez más sabio, elabora y ejecuta, imagina y resuelve dando en cada maniobra un sello de alta calidad. Pase a Lavezzi para el 1 a 0, descomunal definición en el 2 a 0, artífice del golazo de Agüero tras una asistencia lujosa y varias jugadas más fueron parte de su partitura en River acentuando la teoría de que cada elogio queda corto cuando se trata de mensurarlo.Todo eso hizo ante Albania,pero también hemos asistido a parte de su repertorio en ocasiones más relevantes dentro de la Liga Española, por ejemplo o en encuentros definitorios de Champions League como sucedió en Wembley hace poco.Por su presencia valió la pena tomarse un tiempo para ir a despedir al seleccionado, el cuerpo técnico argentino admite que si no aprovecha el momento de su jugador estrella estaría cometiendo el mayor de los pecados. Messi sabe que el destino coquetea con ese sueño consagratorio vestido de celeste y blanco. Parece el momento oportuno para saldar la deuda.
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